La Asociación Roblealto hace un llamado a priorizar la salud emocional infantil desde los primeros años de vida y destaca que el acompañamiento temprano y la creación de espacios seguros son fundamentales para el desarrollo integral de niños y niñas, especialmente en contextos de vulnerabilidad.
Desde la experiencia de Roblealto, la primera infancia es una etapa clave en la que niñas y niños aprenden a sentirse seguros, valorados y amados. Las vivencias emocionales de estos primeros años dejan huellas profundas en su forma de relacionarse consigo mismos y con los demás, por lo que esperar a que existan situaciones de riesgo implica llegar cuando el daño ya puede estar hecho.
Para la Asociación, apostar por la prevención y el acompañamiento temprano es una forma de proteger el bienestar emocional de la niñez y fortalecer a las familias. Este enfoque permite ofrecer a cada niño y niña la oportunidad de crecer con confianza, afecto y esperanza.
Roblealto define los espacios seguros como entornos donde la niñez se siente protegida, escuchada y valorada, tanto física como emocionalmente. Se trata de lugares libres de miedo, violencia y discriminación, donde niños y niñas pueden expresarse, jugar y aprender con libertad.
Estos espacios se construyen a partir de vínculos respetuosos, adultos sensibles y presentes, normas claras y una cultura de cuidado mutuo que promueve la empatía, el respeto y la solidaridad entre pares.
Cuando estos entornos no existen, pueden aparecer señales como miedo constante, ansiedad, dificultades para expresar emociones, baja autoestima, problemas de aprendizaje o conductas de aislamiento y agresividad. A largo plazo, la ausencia de espacios protectores afecta la capacidad de los niños y niñas para regular sus emociones, confiar en los demás y construir vínculos sanos.
El acompañamiento emocional forma parte del eje transversal de los programas de Roblealto y se integra en las rutinas diarias, los espacios de convivencia, el juego y las actividades educativas. Este trabajo es desarrollado por equipos interdisciplinarios conformados por profesionales en psicología, trabajo social, educación y áreas afines, quienes brindan un acompañamiento cercano, respetuoso y oportuno tanto a la niñez como a sus familias.
Asimismo, la organización trabaja de manera activa con madres, padres y personas cuidadoras, ofreciendo orientación, formación y herramientas que fortalecen el vínculo familiar y promueven relaciones basadas en el afecto, el respeto y la comunicación. De esta forma, el bienestar emocional se sostiene no solo en los espacios institucionales, sino también en el hogar y la comunidad.
“La salud emocional de la niñez no puede abordarse solo cuando ya existe una situación de riesgo. Es en los primeros años de vida donde se construyen la seguridad, la autoestima y la capacidad de relacionarse con otros. Cuando un niño crece sintiéndose escuchado, protegido y valorado, tiene más herramientas para aprender, para confiar y para desarrollarse plenamente. En Roblealto trabajamos desde la prevención, creando espacios seguros y acompañando tanto a la niñez como a sus familias”, afirmó Marcelle Romero, directora ejecutiva de Asociación Roblealto.
En el contexto actual del país, Roblealto advierte que la niñez enfrenta retos importantes en materia de salud emocional, como el aumento de la violencia, el estrés familiar, la desigualdad social y la falta de acceso a recursos de apoyo psicológico y educativo. Frente a esta realidad, la organización destaca el rol de las comunidades, las escuelas y las organizaciones sociales como espacios protectores capaces de acompañar el desarrollo socioemocional de niños y niñas.