Frente a una góndola, el precio y el sabor siguen importando, pero ya no cuentan toda la historia. El consumidor actual presta mayor atención a lo que existe detrás de los alimentos que lleva a su mesa: cómo fueron producidos, bajo cuáles estándares y qué prácticas respaldan su calidad.
Este cambio está elevando las exigencias para la industria alimentaria. Aspectos como la inocuidad, la sostenibilidad, la trazabilidad, el bienestar animal y las buenas prácticas de producción han ganado relevancia en las decisiones de compra y en la confianza que las personas depositan en una marca.
“En el caso de la carne de pollo, la frescura y la inocuidad continúan siendo fundamentales, pero también vemos consumidores que valoran cada vez más las buenas prácticas de producción, el bienestar animal y el compromiso de las empresas con la sostenibilidad y la mejora continua”, explicó Marvin Monge, gerente de Ventas Cárnicas de Granja Roblealto.
De acuerdo con Monge, algunas de estas características han dejado de percibirse únicamente como un valor agregado. La inocuidad, por ejemplo, constituye una condición indispensable para ofrecer alimentos seguros, mientras que la trazabilidad permite conocer el origen del producto y dar seguimiento a los controles establecidos a lo largo de la cadena de producción.
Producir responsablemente sin perder competitividad
Para las empresas, responder a estas expectativas también implica encontrar un equilibrio entre responsabilidad y eficiencia. Lejos de ser objetivos opuestos, Granja Roblealto señala que ambos pueden avanzar conjuntamente mediante innovación, tecnología, capacitación y optimización de recursos.
“La sostenibilidad y la eficiencia son complementarias. Cuando las prácticas responsables se incorporan a la estrategia del negocio y no se manejan como iniciativas aisladas, es posible generar valor para el consumidor y, al mismo tiempo, fortalecer la competitividad de la empresa”, señaló Monge.
La reducción de desperdicios, el uso eficiente de recursos y la mejora continua de los procesos son algunas de las acciones que permiten avanzar en ambas direcciones sin comprometer los estándares de calidad e inocuidad.
Esta evolución continuará transformando la industria. Granja Roblealto anticipa consumidores más informados, digitales y conscientes de sus decisiones, mientras temas como sostenibilidad, bienestar animal, eficiencia en el uso de recursos e innovación tecnológica seguirán ganando espacio.
Al mismo tiempo, la conveniencia continuará influyendo en la compra. Productos fáciles de preparar y presentaciones prácticas deberán responder a estilos de vida más dinámicos, pero manteniendo los estándares de calidad e inocuidad que esperan los consumidores.
“Estamos frente a un mercado cada vez más exigente. El reto para las empresas será seguir innovando y respondiendo a nuevas necesidades sin perder de vista la calidad, la sostenibilidad y la eficiencia de sus procesos”, concluyó Monge.