Para quienes viven con depresión y no han obtenido una respuesta suficiente mediante tratamientos convencionales, hoy existen alternativas adicionales que pueden ser valoradas por un especialista.
Una de ellas es la Estimulación Magnética Transcraneal, conocida como TMS, una intervención innovadora y no invasiva que utiliza pulsos magnéticos dirigidos a regiones específicas del cerebro relacionadas con la regulación del estado de ánimo.
A diferencia de una cirugía, TMS no requiere incisiones. Su aplicación se realiza mediante sesiones programadas, bajo supervisión profesional y como parte de un abordaje psiquiátrico integral. Puede considerarse particularmente en pacientes con depresión mayor cuya respuesta a tratamientos previos ha sido insuficiente.
La Dra. Kathy Fowler, especialista en Psiquiatría y con formación en Estimulación Magnética Transcraneal en Harvard Medical School, incorpora esta alternativa dentro de la valoración individual de sus pacientes cuando existe una indicación clínica.
“Uno de los mensajes más importantes es que una respuesta insuficiente a un primer tratamiento no significa que se hayan agotado todas las posibilidades. Actualmente contamos con diferentes herramientas que pueden valorarse de acuerdo con el diagnóstico y las necesidades particulares de cada persona”, explica Fowler.
Más de 1.500 pacientes atendidos y más de 450 sesiones realizadas
Durante el último año, más de 1.500 pacientes fueron atendidos en el servicio de Psiquiatría de Fibroclinic y se han realizado más de 450 sesiones de TMS, desde su llegafa a Costa Rica en febrero 2026 de acuerdo con datos internos del centro.
El protocolo de TMS más utilizado en Fibroclinic ha sido para pacientes con depresión mayor. Su evolución se monitorea mediante valoraciones profesionales y herramientas clínicas como la escala PHQ-9.
El centro reporta haber observado mejorías importantes en pacientes tratados, aunque la respuesta puede variar y cada caso requiere valoración, seguimiento y acompañamiento profesional.
Para el Dr. Roberto González, especialista en Reumatología y director médico de Fibroclinic, la incorporación de esta tecnología responde a la necesidad de ampliar las posibilidades para personas que enfrentan enfermedades complejas y no han alcanzado los resultados esperados con intervenciones anteriores.
“La incorporación de TMS forma parte de nuestra evolución hacia un modelo multidisciplinario. Queremos que los pacientes sepan que pueden existir otras alternativas, siempre bajo valoración médica y dentro de un tratamiento integral”, afirma González.
La tecnología amplía las alternativas, pero escuchar sigue siendo el primer paso
Hablar de nuevas opciones terapéuticas también exige reconocer una barrera que aparece mucho antes del tratamiento: el estigma.
“Solo quiere llamar la atención”. “Le gusta hacerse la víctima”. “Tiene que poner de su parte”. “Hay gente que está peor”. “Eso se le va a pasar”.
Aunque parezcan frases cotidianas, pueden hacer que una persona con depresión se sienta juzgada, deje de expresar lo que está viviendo o postergue la búsqueda de ayuda profesional.
“Antes de preguntarnos si una persona quiere llamar la atención, deberíamos preguntarnos qué está tratando de comunicar. Escuchar sin juzgar y facilitar el acceso oportuno a atención profesional puede cambiar el curso de una condición mental y, en algunos casos, salvar una vida”, señala la Dra. Fowler.
La especialista advierte que la depresión no siempre se manifiesta mediante una petición directa de ayuda. Puede aparecer como aislamiento, pérdida de interés, desesperanza, cambios persistentes en el comportamiento o una disminución importante en la capacidad para realizar las actividades cotidianas.
Una conversación urgente para Costa Rica
Durante 2024, Costa Rica registró 398 muertes por suicidio. De ellas, 319 correspondieron a hombres y 359 ocurrieron en personas entre los 15 y los 64 años, según los datos recopilados para este comunicado.
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de setiembre, la Dra. Fowler insiste en que la prevención debe comenzar mucho antes de que una persona llegue a una emergencia.
“Cuando alguien comienza a aislarse, pierde interés en actividades que antes disfrutaba, presenta cambios importantes en su comportamiento o atraviesa una depresión que se prolonga, es fundamental prestar atención, acercarnos y facilitarle el acceso a ayuda profesional”, explica.
Prevenir también significa que una familia pueda reconocer que algo cambió; que una persona diga “no estoy bien” sin sentir vergüenza; que acudir a Psiquiatría no sea percibido como un fracaso y que quien no mejoró suficientemente con un primer tratamiento sepa que todavía pueden existir otras posibilidades.
TMS no sustituye la atención de una emergencia
Los especialistas enfatizan que la Estimulación Magnética Transcraneal no constituye una solución aislada para prevenir el suicidio ni sustituye la atención inmediata cuando una persona se encuentra en riesgo.
Su importancia radica en ampliar las opciones para tratar una enfermedad como la depresión, particularmente cuando los tratamientos anteriores no han generado una respuesta suficiente.
Cada paciente requiere una valoración médica individual, evaluación del riesgo, diagnóstico, seguimiento y acompañamiento integral.
“Necesitamos dejar de esperar a que una persona llegue a su punto más crítico para hablar de salud mental. Buscar ayuda tempranamente debe verse como una decisión de cuidado y no como una señal de debilidad”, concluye la Dra. Fowler.
Detectar. Escuchar. Tratar. Llegar antes.
Este 10 de setiembre, el llamado de los especialistas es claro:
Antes de decir “solo quiere llamar la atención”, escuchemos.
Antes de asumir que el sufrimiento desaparecerá por sí solo, busquemos una valoración profesional.
Antes de pensar que ya se intentó todo, conozcamos las alternativas disponibles.
Porque prevenir también es escuchar, tratar y llegar a tiempo.