En el marco de la celebración de los 15 años de OAK Rompiendo Moldes, la ONG Cultura, Deporte y Desarrollo (CDD) anunció una inversión histórica de $150 millones en Costa Rica. El fondo será destinado a iniciativas que transformarán el panorama cultural, deportivo y ambiental del país, tomando como modelo de referencia el trabajo realizado por Andrea Sanabria, directora de OAK, quien ha sido nombrada delegada oficial de la organización en territorio nacional.
El proyecto insignia será el desarrollo de los CEDAP (Centros de Alto Rendimiento), espacios integrales donde jóvenes podrán formarse en disciplinas artísticas, deportivas y técnicas, además de recibir acompañamiento educativo y social.
Impulso a la juventud
Leo Muñoz, delegado de CDD para Latinoamérica, destacó que se fortalecerá la inclusión de jóvenes con acceso limitado al arte, mediante festivales urbanos internacionales y programas de alto rendimiento deportivo, especialmente en fútbol, con proyección hacia Europa.
Muñoz enfatizó: “Creemos en las expresiones artísticas para una óptima salud mental. Por eso nace este impulso desde Centroamérica y Suramérica, con el fin de desarrollar proyectos autosostenibles que generen empleo, crecimiento y apoyo a los sectores menos privilegiados.”
La trayectoria de Andrea Sanabria, marcada por una conexión genuina con la juventud y una propuesta artística disruptiva, fue determinante para que CDD eligiera a Costa Rica como país piloto. “Andrea fue seleccionada debido a su impecable trabajo con OAK Rompiendo Moldes, el cual hemos seguido de cerca durante 15 años”, añadió Muñoz.
Ejemplo a seguir
Tras recibir el nombramiento, Andrea Sanabria compartió “Lo primero que vino a mi mente fueron los rostros de tantas niñas, niños y jóvenes que sueñan con un futuro distinto y que esperan que alguien crea en ellos. Pensé ambién en mi familia, en mis raíces y en todas las mujeres que luchan día a día por abrirse camino”.
Desde esta nueva plataforma, se llevarán talleres, giras y festivales a zonas históricamente excluidas. Sanabria destacó que “Se van a entrelazar con proyectos de emprendimiento juvenil, para que las ideas de nuestros jóvenes no se queden en papel, sino que se conviertan en pequeños negocios, en sueños que caminan.”
15 años de impacto
Andrea formó el primer grupo de break dance de Costa Rica, esa experiencia la llevó a colaborar con artistas de Jamaica, Puerto Rico y Panamá, abriendo horizontes internacionales y sembrando una visión que hoy se consolida.
El nombre OAK que significa “roble”, nace de una historia que sus integrantes adoptaron como símbolo: un roble que, aunque no daba frutos como otros árboles, permaneció firme tras un diluvio y sirvió de refugio. “Para nosotros, OAK es eso: fortaleza, unión y refugio”, afirman.
Con el tiempo, tras distintas participaciones en Teletón y en conciertos, se convirtió en estratega
transformándose en una productora especializada en jóvenes, realizando giras de colegios y activaciones de marcas, donde los chicos pasaron de ser bailarines a aprender sobre trato al cliente, montaje de eventos y activaciones con propósito, por lo que comenzó a abordar a través del baile temas como el bullying y otras realidades juveniles.
Como mujer de fe, Andrea ha sido guía y luz para su equipo. “Siempre he tratado de ser una buena líder, hablarles de Dios, mantener mis valores y enseñarles, porque ellos me ven como una mamá, como una líder”, afirma.
Hoy, OAK mantiene un equipo de 30 bailarines, unidos por la convivencia, la amistad y el compromiso de
transmitir valores en cada presentación. Su historia es testimonio de que el arte, cuando se vive con propósito, puede transformar vidas.