La tecnología forma parte de la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes. Está presente en la manera en que se comunican, estudian, se entretienen y descubren el mundo. Sin embargo, el valor educativo de la tecnología no está únicamente en saber utilizar un dispositivo, sino en las oportunidades que ofrece para crear, experimentar, resolver problemas y convertir ideas en proyectos.
El informe Childhood in a Digital World (2025), publicado por UNICEF Innocenti, destaca que desarrollar habilidades digitales desde edades tempranas es cada vez más importante, al tiempo que advierte que los beneficios de la tecnología dependen de cómo se utiliza, del contenido al que acceden los niños y de las experiencias que tienen en el entorno digital.
Esto plantea un reto para las familias y los espacios educativos: pasar de una relación basada únicamente en el consumo de tecnología a experiencias que permitan a niñas, niños y adolescentes utilizarla para aprender y crear.
Esto plantea un reto para las familias y los espacios educativos: pasar de una relación basada únicamente en el consumo de tecnología a experiencias que permitan a niñas, niños y adolescentes utilizarla para aprender y crear.
Aprender haciendo. El aprendizaje adquiere una dimensión diferente cuando niñas, niños y adolescentes tienen la posibilidad de experimentar con sus propias ideas, construir prototipos, programar creaciones o diseñar soluciones que les permitan tomar decisiones, comprobar resultados y realizar ajustes mediante un proceso continuo de prueba, error y mejora.
La evidencia disponible sobre robótica educativa apunta en esta dirección. Un metaanálisis publicado por Zhang y Zhu (2024) en la revista Educational Studies, que reunió 20 investigaciones sobre estudiantes de educación primaria y secundaria, encontró efectos positivos de las experiencias de robótica educativa sobre la creatividad y las habilidades de resolución de problemas.
Otras investigaciones en este campo también han estudiado el desarrollo del pensamiento crítico, las habilidades colaborativas, el pensamiento computacional y la creatividad, además de conocimientos vinculados con STEM.
“Acercar a los niños a la tecnología no significa únicamente enseñarles a programar. También implica darles oportunidades para imaginar, diseñar y encontrar diferentes maneras de resolver un mismo desafío; Cuando existe un reto abierto, no necesariamente hay una única respuesta correcta. Un niño puede construir, modificar, probar y volver a construir hasta encontrar una alternativa que funcione. Este proceso puede favorecer la creatividad y, al mismo tiempo, fortalecer la confianza para enfrentarse a problemas nuevos”, explica Elena Carreras, directora de Proyectos y Servicios de la Fundación Omar Dengo.
Otro elemento relevante es la colaboración. Muchos proyectos tecnológicos requieren compartir ideas, distribuir tareas, escuchar propuestas y construir una solución de manera colaborativa.
Una revisión de 39 investigaciones sobre robótica educativa basada en STEM, publicada por Darmawansah y colaboradores (2023) en la revista International Journal of STEM Education, encontró que el aprendizaje basado en proyectos es una de las estrategias más utilizadas en este campo y que entre sus objetivos se encuentran tanto el aprendizaje STEM como el desarrollo de habilidades transferibles.
De esta manera, una experiencia tecnológica puede convertirse también en un espacio para aprender a comunicarse, colaborar y enfrentar desafíos junto con otras personas.
La clave está en el uso que se hace de la tecnología. El objetivo no es que niñas, niños y adolescentes pasen más tiempo frente a una pantalla. La discusión es más amplia: se trata de qué hacen con la tecnología durante ese tiempo.
Las tecnologías digitales pueden generar oportunidades para aprender y desarrollar habilidades, pero también pueden producir efectos negativos dependiendo del uso, los contenidos y las experiencias a las que estén expuestos los niños. Por eso, plantea la importancia de que puedan desarrollar competencias digitales mientras aprenden a desenvolverse de manera segura en el entorno digital.
Desde esta perspectiva, acercar a las nuevas generaciones a la tecnología implica ofrecerles experiencias adecuadas para su edad, con acompañamiento y objetivos claros, donde puedan pasar de utilizar herramientas a crear con ellas.
“En la Fundación Omar Dengo creemos que el aprendizaje también ocurre cuando las niñas, los niños y adolescentes tienen la oportunidad de jugar, experimentar, crear y convertir sus ideas en proyectos. Por eso, promovemos espacios en los que puedan acercarse a la tecnología de una manera activa, creativa y acorde con sus edades e intereses”, asegura Carreras.
Como parte de esta propuesta, y con el propósito de ofrecer a las familias alternativas para que niñas, niños y adolescentes aprovechen las vacaciones de una manera diferente, la Fundación Omar Dengo anuncia la apertura de matrícula para la temporada de diciembre 2026 y enero 2027 de FOD Líderes del Futuro, dirigida a niñas, niños y adolescentes de 6 a 16 años.
A través del programa, niñas, niños y adolescentes participan en experiencias que combinan tecnología, creatividad, diseño, programación, robótica y construcción, mediante retos y proyectos adaptados a sus edades y niveles de experiencia, que les permiten aprender haciendo, explorar sus intereses, tomar decisiones y descubrir nuevas capacidades en un ambiente dinámico y participativo
La matrícula para esta temporada ya está abierta y las familias pueden conocer las diferentes opciones disponibles para niñas, niños y adolescentes de 6 a 16 años, a través del link survey.zohopublic.com/zs/SjzWbS, o solicitar más detalles por WhatsApp: 7071-0041.